La principal función de una junta metálica es crear un sello hermético entre dos superficies de unión, evitando la fuga de fluidos (líquidos o gases) y manteniendo la integridad del sistema, incluso bajo condiciones severas de presión y temperatura.
Ventajas
Previene fugas de líquidos, gases, vapor o productos químicos.
Mantiene la presión dentro de tuberías, recipientes, intercambiadores de calor y otros equipos.
Resiste condiciones extremas de temperatura, presión y ambientes corrosivos, según el material de fabricación.
Contribuir a la seguridad operativa, reduciendo el riesgo de fallas y emisiones.
Principales aplicaciones
Bridas de tuberías.
Calderas.
Intercambiadores de calor.
Válvulas.
Turbinas.
Reactores y recipientes a presión.
Industria petroquímica, química, energética y de generación de vapor.
Tipos de juntas
Las juntas no metálicas trabajan bien en aplicaciones de presión y temperatura moderadas, siempre que exista compatibilidad química y una buena condición superficial de las bridas. Las juntas semimetálicas amplían el rango operativo y toleran mejor variación de carga, por lo que son habituales en hidrocarburos, vapor y procesos severos. Las juntas metálicas, por su parte, se reservan para servicios de mayor exigencia, donde la resistencia mecánica y térmica es prioritaria.
Juntas espiro-metálicas con relleno de grafito o PTFE
Juntas de anillo centrador (RTJ) con relleno de grafito o PTFE
Juntas corrugadas.
Juntas de laminado libre de asbesto: fibras aramídicas, fibra de vidrio y caucho.
Juntas en hule nitrilo, neopreno, silicón, vitón.
Uso: Industria en general.












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